Akio Tamashiro: “Siempre he sido un líder gracias al karate”
Karateka experimentado, subcampeón mundial en la modalidad de Kata, Akio Tamashiro Noborikawa se convirtió a los 8 años en uno de los cinturones negros más jóvenes de nuestro país.
Tras el albo uniforme de karate que lo acompaña en cada campeonato, Akio se concentra y analiza cada uno de sus movimientos. Ése es el temperamento que ha exhibido en todos los países en los que ha paseado su calidad sobre los tatamis, aquella superficie que siente sus huellas de campeón.
A los 8 años fuiste uno de los cinturones negros más jóvenes del país. Sin duda cuesta lograrlo a tan corta edad.
Claro. En ese tiempo era una época antigua en la que se sufría mucho para ser cinturón negro. Ahora tú ves como cinturones negros a niños de 10, 11, 12 años que de repente no se lo merecen, pero ya es criterio de cada maestro. En mi caso ser cinturón negro fue por méritos propios y creo que no me lo regalaron. Es por eso que ahora ves a Akio Tamashiro campeón del mundo.
¿Quién te incentivo a practicar el karate?
Fue iniciativa de mi madre, ella fue la que me llevó. Desde ese momento que empecé no he parado, me ha gustado mucho. Creo que fue la mejor elección que tuvieron mis padres.
¿En qué aspectos te ayuda su práctica?
En todos los aspectos formativos: disciplina, puntualidad, solidaridad con mis compañeros, me ha dado mucha seguridad. Eso se transmite en el colegio, siempre he sido el líder de mi salón, en la universidad también. Todo eso te da el karate, si tienes confianza en hacer o decir las cosas realmente calan en los que están a tu alrededor.
¿Pero te imaginaste que ibas a disputar la final de un mundial alguna vez?
No me imaginé que lo iba a conseguir pero siempre lo soñé, siempre lo quise. Sabía que el camino era duro, más de lo que me imaginaba. Realmente creo que con el esfuerzo, los sueños se hacen realidad. Siempre profeso eso, el que se esfuerza realmente triunfa.
¿Recuerdas alguna anécdota en tu trayectoria?
Algo muy bonito fue en un Campeonato Abierto Nacional de Estados Unidos donde era el único invitado de Sudamérica para competir con el campeón nacional de ese país. También estaba invitado España, que tenía como veinte participantes. Entonces yo estaba solo frente al equipo español y el americano y empezaron a tocar las melodías del himno nacional, y me pasaron el micrófono y canté a capela el Himno Nacional del Perú. Me dio mucho orgullo porque muchos peruanos que me felicitaron por eso y luego gané. Eso me hace valorar mucho cuando estás fuera de tu país.
Muchos de los niños hoy ven en ti a un ídolo
Mientras yo sea un ejemplo, más que un ídolo, voy a seguir trabajando para ello. Uno debe ser el ejemplo para los alumnos en todo sentido, adentro o cuando estás afuera en la calle, como persona no solamente para los alumnos sino también para toda la gente en general, para los padres de familia que me ven como un guía de sus hijos. Entonces siempre trato de mantener estos valores, que son el orden, la disciplina, y el respeto con todos.
Te gusta transmitir tus conocimientos, dar clases a niños
A mí me encanta enseñar el karate. Lo hago desde los 14 años, ya tengo una vida trabajando con niños de 3, 4 ó 5 años, ayudándolos a que mejoren su forma de ser, su carácter y personalidad. Me he convertido en un guía y un segundo padre de ellos. Muchos de los padres de familia me agradecen porque el karate les ayudó a encaminarse, a mantener una manera clara de lo que es la disciplina, el respeto. Entonces eso lo transmiten en su casa, en el colegio y a donde van.
¿Qué aprendiste de tu experiencia en la mejor escuela de karate del mundo hace dos años?
Mucha humildad. Cuando fui a Japón me puse como un alumno más, como si fuera un cinturón blanco y la humildad y el respeto que uno debe mantener siempre como en Japón, la gente es muy sencilla. Los grandes maestros, quienes son leyendas, son muy sencillos. Yo creo que eso le falta a los grandes campeones, como que se olvidan un poco de sus raíces, uno nunca debe olvidarse de ellas.
¿Te gustaría contribuir al progreso del karate?
Uno tiene que pasar por etapas. Luego de ser competidor, ser entrenador. Estamos hablando en un futuro más lejano ser dirigente y manejar la Federación Peruana de Karate. Hay tantos proyectos que uno debe aportar para el deporte nacional. Esto es impredecible, puedo decir que no me gusta la política pero más adelante de repente por el deporte podré ser congresista, no sé. En todo lo que se pueda ayudar y aportar, yo siempre voy a estar ahí.
(Entrevista Portal web APJ - octubre 2006)