Fenómeno Dekasegi
A fines de la década del ochenta, ahuyentados por la hiperinflación y la violencia terrorista, miles de nikkei comenzaron a emigrar a Japón. Por esos azares del destino, la crisis económica en el Perú coincidió con la apertura de Japón, que debido a la necesidad de mano de obra no calificada para abastecer sus fábricas, abrió sus puertas a los hijos y nietos de los japoneses que menos de un siglo atrás habían seguido el camino inverso.
Era una paradoja. Los japoneses dejaban un país empobrecido para trabajar en la tierra de las oportunidades y sus descendientes regresaban a un país rico luego de abandonar una tierra a la que se le habían agotado las oportunidades.
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Llegué a Japón en 1991 montado sobre la ola del Pacífico que empujaba a miles de peruanos en busca de una salida, de luz... Una interesante mirada del fenónemo Dekasegi, en la pluma del periodista Enrique Higa.