Jorge Miyagui: "No basta con hacer pinturas para transformar el mundo"

Foto de Jorge Miyagui 

Su niñez la pasó en el Callao, al lado del mar y el viento que transcurría con la libertad que Jorge Miyagui tanto ansiaba. Su familia fue sencilla y él era producto de la inmigración japonesa. Llegaron de Okinawa. Por ello en su obra se puede observar la cultura nipona y la peruana fusionada. "Ambas tienen muchas semejanzas. Las dos sufrieron los embates de la guerra: los japoneses la Segunda Guerra Mundial, los peruanos la Guerra Interna", dice el joven y experimentado artista.

Como todo rebelde odia observar tanta pobreza, porque no tienen las garantías de vida. Siempre recuerda con cariño a Facción, el grupo que conformó con unos amigos de su edad en las épocas de adolescencia. Ellos fueron testigos, por televisión, de la Revolución Mexicana en el Colegio Maristas. "Hicimos unas pintas apoyando a la Revolución Nacional de México. Decía: La juventud peruana apoya al ejército zapatista de liberación", recordaba entre risas. "¡Revolución, revolución!".

Era mediante estas pintas que soñaba con sus amigos transformar el mundo. Su anhelo de luchar contra la injusticia. "Ahora me doy cuenta que no sólo la pintura ayuda a transformarlo", dice. Y fue desde esos momentos cuando quiso que las paredes se transformen en telas y lienzos. Su afán por retratar historietas no era por simple pose, ya tenían otro trasfondo. El humor y radicalismo de la historieta ante los sucesos dieron su resultado: estudiar Arte.

"Empecé a estudiar arte porque me gustaba hacer historietas sobre todo humorísticas. Cuando era niño leía mucho a Mafalda, entre otros. El humor tiene una potencialidad radical por un lado", señala.

Pintor outsider

Sin duda a Jorge Miyagui siempre le gusta estar del otro lado. No cree en la cultura del statu quo y es por eso que tiene murales pintados en Quilca, bastión de la bien o mal llamada contracultura, de esa que quizás no se encuentra unificada. Dice que al parecer sólo es un geto.

¿Te consideras un pintor outsider?, le pregunto.

"Ese tema de la marginalidad, de lo alternativo siempre tiene medios y mecanismos para legitimarse y eso hay que construirlo. Por eso que cuando uno tiene una apuesta crítica no te puedes cerrar a ningún espacio porque es fácil ser radical en El Averno pero la cosa es cómo le hablas a la gente que piensa distinto a ti pero tiene otra concepción de las cosas".

Muchos no lo saben pero aparte del arte se dedica a la docencia. El Penal de Máxima Seguridad Castro Castro fue testigo de sus pinceladas y lo recuerda como una experiencia dolorosa al comienzo. No le fue fácil dar clases en medio de un pabellón y tener como alumnos a gente de Sendero Luminoso.

"Al principio fue dolorosa pero luego te acostumbras, es fuerte. Tú entras al pabellón y estás ahí, no hay un policía que te cuida. Como es de máxima seguridad están los de Sendero, o de otros grupos, que de alguna manera son más intelectuales y te cuidan. Fue una experiencia enriquecedora".

Lo paradójico es que pese a su pose clásica de brazos cruzados y mirada de ironía encarcelada no se considera un rebelde ni revolucionario. Solo enseña su sentir en cada pincelada y muestra, que la vida no es fácil para todos y que no siempre la verdad es la que muestran los grupos de poder. "La prensa te estereotipa como un rebelde o busca un escándalo cuando no van a lo que has querido visibilizar, yo no invento las contradicciones del sistema, simplemente las hago visibles" (sic).

Y así es Jorge Miyagui, con su vida llena de convicciones. Me hace hincapié en la frase de Paulo Freire. "En el conflicto entre el poderoso y el desposeído, el no intervenir no es ser neutral, implica estar del lado del poderoso".


Frases

Inspiración.- "Yo no creo en la inspiración. Uno se pone a chambear y de ahí van saliendo cosas. Hay espacio para este lado no medido, no controlado y también parte de una investigación y un discurso articulado pero ahí van aflorando cosas que uno no controla. Pintando todas las tardes me demoro como dos semanas en un cuadro".

Contracultura.- "El tema es complejo, porqué existe contracultura. Es porque hay una institucionalidad que está con un sector dominante. Que sirve para la legitimización de ese sector social. Entonces, el arte es reducido a un adorno social, el arte es como un signo de distinción social. Frente estas lógicas hay un contraste de lógicas distintas. A esto se le puede llamar cultura alternativa, contracultura, como quieras. Ahora yo creo que no es sólo Quilca. También en el Foro Solidaridad y Vida de Villa El Salvador, etc. Hay muchas cosas que el poder invisibiliza. Ahora, la contracultura es un geto porque falta articular a esas distintas experiencias antisistémicas. Si esto se articulase serían más fuertes. Por ahí va la cosa, dialogar y después articularlos".

El Averno.- La idea es luchar porque El Averno tenga otro espacio dentro de esa calle para continuar este proceso que ha sido Quilca. Campaña de muralización, trabajos con talleres con la comunidad. Además ahí se juntan bares de bohemios, cultura pirata, libreros, punks. A mí me parecería muy importante que El Averno siga. Yo creo que si el alcalde Luis Castañeda continúa sería muy difícil, o si entra algún partido conservador de derecha pero sería tonto porque El Averno tiene un proyecto para hacer de "Quilca, el boulevar de la diversidad cultural".

Fuente: www.xcrivas.com (Entrevista de Roger Gonzales Araki)


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