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El poeta de la sazón
Resumen:
Desde pequeño, Yaquir Sato (Lima, 1983) quiso dedicarse a la cocina. Fue así que cuando terminó la secundaria tuvo la oportunidad de practicar en distintos restaurantes donde aprendió todos los secretos de la cocina nacional e internacional. Ya desde hace cinco años se dedica al restaurante Costanera 700, que fundó su padre, el reconocido Humberto Sato.
Cuerpo:
“De tal palo tal astilla”, dice el refrán. ¿Es fácil igualar o superar al padre?. Cada quien con su estilo. Yaquir Sato deja atrás esos parangones. Las comparaciones son odiosas cuando el talento existe.Por eso es que Yaquir, joven y reconocido chef, hijo del no menos reconocido Humberto Sato, nos confiesa que no pasó por las aulas de una escuela de cocina. Por el contrario, desde hace más de 10 años se dedicó a practicar en diversos restaurantes de Lima e incluso viajó por el mundo para exportar su capacidad.
Pero no sólo cocina, además escribe versos sobre los productos de nuestra gastronomía. ¿Quién no ha leído Anticuchos del Corazón, su columna en el diario Perú Shimpo? ¿Será el poeta de la cocina? Quizás, pero lo que sí queda claro es que hace poesía en sus comidas.
La cuna en la que pasó los primeros años de su vida al parecer estuvo en la cocina. Él mismo reconoce que debido a eso es que siente pasión por la cocina. Ahora nos responde en una mesa del restaurante que tiene con su padre, Costanera 700. Ahí los dos hacen de las suyas.
¿En cuanto influyó tu familia para que te dediques a la cocina?
Bastante. Mucho, yo creo. Realmente nací en una cocina porque mi familia hacía buffets. Entonces me vi inducido desde que nací. Y bueno, a mí me gusta, y por ende me entregué.
Tú eres empírico en la gastronomía. Sólo tuviste la oportunidad de practicar en diversos restaurantes sin estudiar.
Yo empecé a practicar en el 95. Y en esos momentos realmente la cocina no era tan difundida como ahora. La cocina peruana se ha difundido mucho desde hace cinco años. En esa época solamente habían dos escuelas de cocina Hoy se necesita una experiencia laboral. Entré tan fácil a esos lugares porque los conocía a todos.
¿Y crees que es importante estudiar gastronomía?
Mira, tú estudias para saber técnicas, para saber un sistema que ya está implementado. Pero si tú quieres salir del esquema, ya depende de uno. Normalmente sabes de un sistema de trabajo, de técnicas definidas.
¿Para ti qué tanto de arte tiene cocinar?Cocinar es un arte y una ciencia. Ahora, para cocinar en restaurantes se necesita de muchas cosas. Cocinar ahora es un conjunto. Tú puedes ser apasionado, pero debes tener algo bien definido, como una máquina.
Dices que prefieres cocinar comida criolla. ¿Cómo explicas eso siendo nikkei?
Claro. Es que soy peruano. Tengo más inclinación por lo peruano que por lo japonés. Si yo voy a la calle y me preguntan de dónde soy, digo que soy peruano. Lo nikkei es un tema que yo lo llevo, pero no lo siento igual.
En un portal de internet hemos tenido la oportunidad de leer una columna en la que escribes versos sobre diversas comidas.
Yo creo que es la forma más cercana a explicar algo. Porque generalmente la persona que nunca ha comido carne en su vida, ¿cómo le explicas el sabor?
Y cómo surgió la idea
Yo me dediqué a eso de la escritura hace un año o año y medio. Me incliné porque tenía insomnio, no podía dormir. Entonces encontré una forma de sacarle provecho. Y me dediqué a escribir. Algún día me gustaría escribir un libro de cocina, porque soy más cocinero que poeta.
Pero los versos ya son un avance para ese objetivo.
Creo que la parte de escritura también me sirve para ir practicando y para cuando tenga que escribir un libro lo haga bien y tenga muchas más variables que el resto y ser mucho más completo.
¿Qué países conoces gracias a la cocina. ¿Cuál es el viaje que más recuerdas?
Conozco Bélgica, Francia, Chile, Brasil y Japón. Algo gracioso fue cuando fuimos a Bélgica. Fue lo más gracioso y doloroso que me ha pasado porque nos hicieron trabajar doce horas sin descanso ni nada. Con decirte que nos salieron ampollas en los pies (risas). Los que viajan por el tema gastronómico regresan más estresados. Uno piensa: “viajan al extranjero, ¡qué bacán!”. Pero no es así. (risas).
Entrevista: Roger Gonzales Araki
