Por siempre… Tilsa
Resumen:
El arte en el Perú del siglo XX tiene a Tilsa Tsuchiya Castillo a una de sus mayores exponentes. En este mes, en el que se conmemora su nacimiento y además su temprana partida, recordamos ese talento tan presente y eterno.
Cuerpo:
Tilsa Tsuchiya, en foto
publicada en el libro del
Centenario de la Inmigración
Japonesa al Perú, APJ.
Nacida en Supe, al norte de Lima, el 24 de setiembre de 1929, Tilsa fue la séptima hija del médico japonés Yoshigoro Tsuchiya y de la señora María Luisa Castillo, descendiente de migrantes chinos.
Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes de Lima, a la que ingresó en 1947, asistiendo a los talleres de los artistas Carlos Quíspez Asín y Ricardo Grau. En 1959 egresa de la ENBA con el gran premio de su promoción, y presenta su primera muestra individual en el Instituto de Arte Contemporáneo de Lima.
Al año siguiente viaja a Francia para estudiar en la Escuela de Bellas Artes y la Sorbona, en París, donde se quedó a vivir buen tiempo. En 1970 obtiene el Premio Tecnoquímica, reconocimiento que consolida su ascendente carrera artística.
La cultura popular, el realismo social y el indigenismo fueron sus primeras influencias, las que personalizó fusionándolas con sus orígenes orientales, la mitología quechua y el arte precolombino que le atraía.

Machu Picchu (dibujo en tinta sobre papel de
1971) y la litografía que data de 1976, de Tilsa,
formaron parte de la muestra “Poetas, pintores
y escultores nikkei” presentada el año pasado
por el 25 aniversario del Museo de la Inmigración
Japonesa al Perú.
A 23 años de su partida, el 23 de setiembre de 1984, ese mundo de seres hieráticos, irreales, míticos, sigue deslumbrando a través de su obra, siempre vigente. Su plástica, de sello indiscutible, continúa siendo así un hito y un referente en la historia del arte en nuestro país.
¹ En: Tilsa, Jorge Villacorta y Luis Eduardo Wuffarden, Editores. Fundación Telefónica, Museo de Arte de Lima, 2000. p.300