Artículos
Junio 2008:
Mayo 2008:
Abril 2008:
Marzo 2008:
Febrero 2008:
Enero 2008:
Diciembre 2007 :
Noviembre 2007:
Octubre 2007:
Setiembre 2007:
Agosto 2007:
- Campaña de Solidaridad: se llevó ayuda a Ica y Pisco
- Apoyemos a los damnificados del sismo
- Estrella por una noche
Julio 2007:
- Añoranzas de papel
- La herencia documental de Kiyoshi Sato
- Kendo: el camino de la espada
- Tradicional festividad del Tanabata
Junio 2007:
- Mukashi mukashi... aru tokoro ni
- Una gloria nikkei del voleibol peruano
- Julio Kuroiwa:"Debemos vivir en armonía con la naturaleza"
- Aikido: un arte marcial que tiene cada vez más seguidores
Ver Listado General
Adiós al poeta
José Watanabe Varas nos ha dejado. Falleció el miércoles 25 de abril en Lima. Pensaremos, como en uno de sus poemas, que quizás ha sido tiempo de ir a la montaña a buscar una cueva para hibernar.
José Watanabe Varas (Laredo, 1946 - Lima 2007) es sin duda uno de los poetas más reconocidos de nuestro país, de una pluma exigente e intimista, que ha sabido trascender nuestras fronteras.
Desde que publicara en 1971 el poemario “Álbum de familia”, con el que ganó el premio “Poeta Joven del Perú”, Watanabe desarrolló una obra poética valiosa, siendo su último poemario “Banderas detrás de la niebla” (Lima, 2006).
Lo entrevistamos hace dos años a propósito de la publicación de su poemario “La Piedra Alada”, donde nos reveló ese ritual que significaba para él escribir, ese momento íntimo en el que, con papel de 80 gramos y lapicero de tinta negra –nunca en una computadora– iban saliendo aquellas palabras que luego pasarían por la férrea exigencia de incontables revisiones. Como cuidándose de la necesidad de trascender.
“Quiero quedar”, nos dijo aquella vez, explicándonos el animismo presente en sus poemas: “Hace 20 años padecí de una enfermedad muy dura, me salvé, pero en medio de esa enfermedad yo me hice medio animista, y como pensaba que posiblemente me podía morir, dije ‘quiero quedar’. Quedar significa trascender. Ya que mi fe en Dios no era tan fuerte, comencé a pensar en quedar en las piedras, en las montañas, en los ríos, y me hice algo animista sin querer, casi por desesperación, casi por la necesidad de no aceptar la finitud, de no aceptar la muerte, que algo se quede de mí en este mundo todavía”.
Así como sus palabras, Watanabe trasciende, queda en la memoria. Como aquella piedra del río que guarda sus recuerdos…
Lea la entrevista completa a José Watanabe
