Tadayuki Noguchi: “Mis pinturas reflejan esperanza y sueños por el futuro”
El pintor japonés Tadayuki Noguchi, quien presenta en la Galería de Arte Ryoichi Jinnai su muestra “Veinticinco años pintando y mostrando al Perú en el mundo”, nos habla de su agradecimiento hacia la vida y cómo plasma en sus lienzos sus propias vivencias.
Llegó por primera vez al Perú en 1981 y ya son 22 las visitas que ha realizado a nuestro país, donde siente que la energía de los hombres y mujeres de nuestros andes lo ayudan a expresar, a través de su pintura, su propia búsqueda interior.
¿Cuál fue su primera impresión del Perú?
Para mí era una diferencia de cultura, todo era novedoso, como para sorprenderse. Le puedo contar que para salir de Japón, fui a una agencia de viajes y pedí un pasaje, y ellos no sabían cómo hacer para salir de esa región del Japón hasta el Perú.
¿No sintió un choque cultural porque Japón siempre ha sido más moderno, y además en el Perú no se habla el mismo idioma, ni se come lo mismo entre otras cosas?
Todos los días era un continuo choque cultural.
¿Y cuál fue la primera impresión que tuvo de la gente?
Como quiera que los orientales, japoneses y los peruanos y andinos tenemos un mismo origen se puede decir, que es el mongólico, entonces yo sentí bastante cercanía. Me estoy refiriendo al hombre andino específicamente, tenemos rasgos bastante similares.
Cuéntenos cómo así los hombres del ande peruano empezaron a formar parte de sus pinturas
Yo vivo en un pueblo pequeño, en el interior del Japón, y siempre me he dedicado a pintar ancianos que están en contacto directo con la tierra, incluso se puede decir que aran la tierra con sus propias manos. A pesar de su pobreza, he notado que viven con mucha energía, con mucho coraje. Y en el anciano veo como la historia encarnada en ellos. El rostro de un anciano tiene mucha magia, es más atractiva.
Asimismo, si pienso en una flor, más que pintar una flor que está en pleno florecimiento, me gustan las que se están marchitando, o si veo una casa, a mí me gustan mucho las manchas, las rajaduras, el paso del tiempo, lo que la historia, el tiempo ha hecho en esa casa. Entonces en los rostros a mí me gusta pintar lo que el paso del tiempo refleja.
¿Y es esa la razón por la que le atraen las personas del ande, porque tienen una cultura y una historia que los respaldan?
Sí, siempre me ha gustado y he querido pintar los trajes típicos. Sin embargo, en el fondo no es eso lo que yo busco pintar, quiero pintar el interior de estas personas. Ese sería mi objetivo último.
Cuando yo pinto a los indios se puedo decir que yo estoy aprovechando las formas que veo en ellos, para yo poder expresar mi propia historia. La búsqueda de algo mío y reflejarlo. Igualmente, cuando pinto los paisajes, las casas antiguas, yo lo que estoy buscando es mi propia historia y expresar eso, porque al final de cuenta, la pintura está hecha de formas y colores, pero lo que uno expresa es su propio interior, su propia búsqueda.
¿Cómo es la relación con los protagonistas de sus obras?
Creo que busco ser amigo de ellos; lo más valioso es entablar una relación interpersonal, buscar pintar vestidos porque son novedosos, atractivos creo que sería muy superficial.
¿Cómo establece esa relación?
Una forma de entablar relaciones con ellos ha sido por ejemplo que en las afueras de la ciudad del Cusco he fundado colegios, a través de eso he logrado hacer amistad con los niños que estudian allí, con los padres. Entonces, al margen de la pintura, poder contactarme con ellos es para mí una gran alegría.
Usted ha realizado además una labor filantrópica en el Cusco
Los niños del Japón viven actualmente en una situación de abundancia material y ellos no quieren ir a estudiar, pero van por complacer a sus padres. A diferencia de ello, veo que los niños en Cusco tienen muchas ganas de ir a estudiar, pero o no hay colegio o no existen los medios para ir al colegio.
Entonces, sentí las ganas de poder ayudarlos de alguna manera. Recordé que cuando yo estaba en primer grado de primaria Japón perdió en la Segunda Guerra Mundial, y viví una situación de pobreza como todos los japoneses, y me puse a pensar que yo nací en el Japón pero sin haber elegido vivir en Japón.
Desde niño siempre había pensado en eso. Y entonces me dije que los niños del Cusco tampoco eligieron nacer allí. Por ello, cuando veo esa gran diferencia entre los niños japoneses y peruanos, pensé en una forma de poder ayudar a estos niños, de poder dar una respuesta a ese brillo en los ojos que tienen estos niños, a esa sed de aprender, y bueno, yo he pintado los paisajes y a los habitantes del ande durante tanto tiempo y se puede decir que ése ha sido mi medio de subsistencia. Y siempre he tenido el deseo de retribuir en algo, dando una parte de mis ganancias a favor de estos niños.
Y bueno, sucedió que en estos últimos años he perdido tres amigos muy valiosos para mí, personas de cincuenta y tantos años, y eso me sumió en una tristeza, ya no tenía deseos de pintar, pero creo que el fijarme como una meta ayudar a estos niños, el traer colegios a ellos, me ayudó para salir de esa depresión y poder nuevamente entrar en actividad.
¿Cómo se llega a comunicar con los niños cusqueños?
Normalmente no en japonés porque los niños no entienden, y recurro a lo poco que yo puedo hablar en castellano, palabras sueltas y gestos. Sólo que yo tengo un arma que es la pintura, yo me puedo comunicar con ellos a través de la pintura, enseñándoles a pintar.
Le pregunto eso porque debido a la gran afluencia de turistas los niños cusqueños aprenden otros idiomas, entre ellos el japonés.
No, no es el caso porque el colegio que hemos donado se encuentra en las afueras del Cusco. Casi no conocen orientales.
De su trabajo sobre los indígenas peruanos que ha expuesto en Japón, ¿cuál ha sido la reacción del público japonés?
Primero, se dejan atraer por lo novedoso de la vestimenta, pero claro que todos los japoneses conocen por razones históricas que estas personas tienen como ancestros a los habitantes del imperio incaico.
Tiene referencias sobre pintores peruanos, ha tenido la oportunidad de departir con alguno?
Bueno, con pintores famosos ya renombrados no tengo mayor contacto, sin embargo conozco pintores jóvenes del Cusco y de otras regiones también. Son pintores que pintan los temas que a ellos les interesan y que les gustan, no pintan como son las que se ven en las postales y que son las que más atraen a los turistas. Entonces yo les compro sus obras y cuando regreso al Japón las pongo en exhibición y las vendo, y ese dinero lo traigo para ellos.
Me acuerdo de mis inicios, cuando no tenía qué comer; para mí era una bendición que alguien me pudiera facilitar un onigiri (bola de arroz) para comer. Yo pienso que igual viven ellos, y yo trato de ayudarlos para que sigan pintando lo que ellos verdaderamente quieren pintar y no se vayan por otros caminos.
¿Además de los pobladores del Cusco, ha pintado personas de la selva o la costa?
No he tenido mayor oportunidad de hacerlo, he hecho pinturas de Cajamarca, Huancayo, Puno, pero mayormente Cusco.
Pero le cuento algo. Hace 10 años tuve una intervención quirúrgica, una enfermedad muy grave y me logré salvar, entonces, hasta ese momento pensaba que vivía por mi propia fuerza, mi propia capacidad, que era autosuficiente. Pero me he dado cuenta que hay una fuerza que me permite vivir, el día a día lo vivo con mucha gratitud a Dios, incluso yo creo que el que me ha salvado es el Dios de los Andes.
Mi esposa me dice cada vez que vengo al Perú: “¿por qué estás tan saludable, con tanta energía?”. Por eso cuando usted vea la exposición se va a dar cuenta que muchas de mis pinturas giran en torno a niños que reflejan sueños por el futuro, esperanza o amor entre madre e hijo, esos son los temas que ahora yo estoy pintando.
En el catálogo de su exposición señala que se siente muy feliz por que las fechas de su exposición coinciden con el Día de la Amistad Peruano Japonesa.
Yo conozco cómo ha sido el sufrimiento de los inmigrantes japoneses y sus descendientes. Pienso que ha sido un sufrimiento que no se puede expresar con palabras y el hecho de que la exposición se haga también conmemorando un año más de esta relación es para mí un gran honor.
Entrevista de Harumi Shimabuko para el portal web APJ, marzo 2007.